domingo, 26 de febrero de 2012

Nostalgia

Caminando por las calles, de nuevo en el mismo lugar, lo pies guian sin pensar, existe algo karmatico en regresar a las cenizas de un pueblo sin nombre, al polvo de edificios que hace ya mucho tiempo desaparecieron, junto a todo lo demás pero no el, el sigue allí, vivo o muerto quizás dependiendo de cómo se quiera mirar, regresando cada cierto tiempo al mismo lugar pensando en la vida que dejo escapar por segundos de felicidad

-¿Qué piensas?. Pregunto ella alguna vez al verlo contemplando desde lo alto la que fue alguna vez su ciudad natal, por supuesto esto mucho antes de nacer de nuevo, cuando aun era mortal.

No recibió respuesta

-¿ te arrepientes?- inquirió tratando de adivinar, Hectomecus la miro, rápidamente se poso a su lado, la miro a los ojos, era realmente hermosa, mas allá del brillo sepulcral, podía sentir en ella un brillo que el hace mucho había perdido, tiernamente acaricio su mejilla para tranquilizarla, su blanca piel podía sentirse casi tibia, si no fuera por el hecho de que eso era del todo imposible, en un arrebato beso sus labios, su corazón volvía a latir siempre que se entregaba de esa forma, volvía sentir en su cuerpo el alma entregada, volvía a estar seguro de sus decisiones. Luego lentamente se despegaba y veía su sonrisa enamorada, quien dijo que las criaturas de la noche no se enamoran nunca tuvo la oportunidad de verlos, o vivió para contarlo.

Pero los recuerdos desaparecen y con el aletiar de una mariposa el volvia a estar solo, donde nada queda para confirmarle que todo alguna vez fue real, donde ni los cimientos de las construcciones asoman entre la tierra para asegurarle que alguna vez fue mortal. “todo fue un sueño” pensaba a veces, una ilusión que en realidad nunca paso, pero tenia las marcas en al piel, la sangre fría y el corazón detenido. Estaba muerto y el deambular como un vivo no le impedía sentirlo, hace mucho que ya estaba muerto y deambulaba entre los recueros y los sueños de lo que alguna vez fue o pudo ser.

Si tienes que elegir entre una vida tranquila sin pesar, y un instante de felicidad seguido por la mas absoluta soledad, ¿Qué eligirias sin dudar?, si te hubieran confesado que morir parecía un cosquilleo ante los dolores del alma ¿de todas formas te habrias arriesgado?, si hubieras sabido que todo finalmente terminaría y tendrías que continuar tu existencia sabiendo que las cosas no pudieron ser ¿volverías a intentarlo?

El repudio de un padre es la primera señal de que un joven se ecuentra equivocado, pero en la juventud siempre se espera saberlo todo, no hay heridas incurables pensaba, pero ya llevaba mas de cien años cargando con las suyas. Súbitamente se paro firme y camino por le espacio, el terreno que alguna vez perteneció a su aldea era pequeño, no vivian mas de 200 habitantes, pero sin embargo era difícil pensar que todo hubiera desaparecido de tal modo.

Se inclino apoyando una rodilla en el piso, levanto un poco de arena y la examino con detenimiento, “soy como la arena” pensó pequeñas trozos de rocas que solo cobran identidad cuando están juntos, un poco de polvo que pisa la gente al caminar pero que tiene la capacidad de traicionar y hacer tropezar, un poco de paisaje que se niega a mutar.

Si, lo sabia, si alguien alguna vez alguien lograra preguntárselo respondería que volvería a hacer todo igual, de todos modos habían cosas que no podía cambiar.