Quizás no lo comprendas cuando a
la distancia me vez mirar el horizonte con una sonrisa pero de noche es cuando más
te extraño, cuando doy vueltas en mi cama necesitando tu cuerpo junto al mío,
cuando miro al cielo y sueño saltar por cada estrella para poder llegar a tu lado aunque sea solo un momento, pues se
bien que con el primer brillo del sol tendré que regresar a mi morada escondiéndome
entre las escasas sombras que aun queden, devolviéndote la libertad de seguir
con tu realidad, devolviendo mi mente a la
condena de ser prisionera de tu imagen y encerrando mi corazón entre los barrotes
de la paciencia y la prudencia, quizás no lo notes porque disfruto mi sentencia
y estoy orgulloso de mis crímenes pero es innegable que soy tu prisionero.
