jueves, 11 de agosto de 2011

Misteriosa realidad - capitulo 1

Poco a poco la luz entraba por la ventana, era un día importante para Elizabeth y ya era momento de despertar, abrió los ojos lentamente motivada por el calor que invadía la habitación, por su posición lo primero que distinguió fue techo y el panorama la paralizo, el cielo de su cuarto estaba cubierto por un millar de arácnidos de distintos tamaños y formas, unos tan grandes como balones de futbol y otros tan pequeños como hormigas, era ciertamente una visión que estremecería a cualquiera, el sin fin de criaturas de ocho patas que se movían de un lado otro atacándose entre sí tenían a Elizabeth con los músculos totalmente tensos de la impresión y rogando en su mente porque la gravedad no la traicionara y esas criaturas cayeran sobre ella. Así se mantuvo sin mover ni siquiera sus ojos para no ser descubierta por sus compañeros de cuarto, sin hacer el menor ruido mientras que los minutos pasaban lentamente. De pronto inesperadamente la puerta se abrió y observo como todas las arañas se dirigían a la puerta a toda velocidad.

- Buenos días señorita Elizabeth - la saludo su querida sirvienta haciendo que la atención de la chica se desviara hacia ella, rápidamente, tras no más de un segundo, Elizabeth volvió a dirigir su mirada al techo, pero ya no había nada allí, solo un panorama de pintura color crema y guardapolvos color hueso, junto a una elegante lámpara muy propia de la decoración de la casa, pero ni el menor rastro de los miles de arácnidos que hace tan solo segundos habían estado en aquel lugar, todo había desaparecido.

- Vístase rápido señorita que hoy es un gran día – volvió a interrumpir la empleada

- Lo hare Leticia, no te preocupes, bajo en diez minutos- respondió la joven mientras volvía a mirar el techo de su habitación guiada por la incredulidad ante la posibilidad de que las arañas volvieran a aparecer, pero esto no ocurrió.

***

El día continuo con la misma normalidad que podría tener un día como que aquel, con miles de preparativos y nervios pero sin criaturas ni insectos. Elizabeth se levanto, vistió, desayuno e hizo todo los trámites sin que ocurría ningún otro evento particular, a tal punto que llegaba a pensar que lo ocurrido esta mañana había sido solo un producto de su imaginación.

A las cinco de la tarde la joven estaba lista para salir

- Que linda se ve con su uniforme, no puedo que creer que hoy se gradúe, si tan solo ayer la llevaba al jardín infantil – le decía Leticia mientras la contemplaba antes de darle su aprobación para salir.

- Estas exagerando Leti, eso fue cuando era tan solo una niña, ya tengo diecisiete años y la verdad graduarme no me parece tan importante.

- ¿Cómo no va a ser importante? – le reprocho la empleada - pronto iras a la universidad y serás toda una profesional, quizás incluso sucedas a tu padre en la compañía y todo comienza hoy graduándote del renombrado “illusions real school”

Elizabeth se abstuvo de responder agresivamente, después de todo esa era una afrenta entre su padre y ella, Leticia no tenía nada que ver. Fue su padre quien había chantajeado al director para que le permitiera ingresar al establecimiento a solo tres meses de que cerrara el año académico. Ella estaba totalmente consciente de la situación a pesar de no tener ninguna prueba, pero le resultaba evidente puesto que ningún colegio la habría aceptado tras considerar su amplia lista de problemas conductuales, si hace ese hecho se le sumaba las atenciones zalameras de los inspectores y las miradas frías y sonrisas forzadas del propio director le quedaba más que confirmado que era una alumna respetada en el establecimiento pero en ningún caso querida.

- será mejor que me valla, o llegare tarde – exclamo finalmente

- ¿Puedo ir contigo? – grito una vocecita aguda desde un rincón

- Sabes que por ahora debes quedarte, luego Leti te llevará y te reunirás con papá

- Pero yo quiero ir contigo

- No, no, no, además aun tienes que arreglarte, tienes que estar muy bonita hoy, pero no demasiado – respondió Elizabeth con dulzura, que difícil le resultaba negarle algo a su pequeña hermana Constanza y no solo porque a sus siete años mostraba unas cualidades impresionantes para la manipulación emocional sino porque siempre habían tenido una relación demasiado estrecha, pero se había prometido no consentirla demasiado en especial tras la muerte de su madre, puesto que ella era la única capaz de decirle No.

- Pero, pero, pero… - insistió la pequeña

- Nada de peros y no me hagas pucheros, sabes que nos veremos pronto – con esto se despidió, acaricio la cabeza de su hermana con cariño, salió por la puesta principal y subió al elegante auto que la esperaba dando una última mirada de soslayo a Leticia tan dulce y delgada como siempre, con esa mirada en sus ojos café que siempre la habían llenado de tranquilidad y a Constanza, esa menuda figura de piel blanca y rizos rubios que contenía sus lagrimas caprichosas en sus ojos pardos.



4 comentarios:

KoReTa dijo...

wow gracias por el comentario tu pagina es fantastica saludos :)

Jean Escalante dijo...

Gracias por el comentario colega. Me gustan tus escritos. Aunque el Elizabeth no entendí mucho sobre que es...

❝ ☆¸.•*ηaηa*`•.¸☆ ❞ dijo...

Bonita historia. :3 Y publiqué dos fotos, una Antes y una Despues. xP

Ms. Davis dijo...

en si, la historia es una pesadilla, pero la ire subiendo para q la entiendan mejor XD