viernes, 1 de febrero de 2008

Pensamientos Pasajeros

Caminando nuevamente por las calles, el mundo parece el mismo lugar gris que siempre a sido – en un arrebato arrojo mi cigarro a medio fumar- e de dejar este molesto habito – pero al instante enciendo otro- quizás mañana

Así iba yo, pensando, observando la fría tarde por las calles de Madrid, cuando de la nada, tropiezo con alguien, un muchacho, un joven lleno de libros y con grandes gafas se disculpa presurosamente, pero yo no le oigo, solo es un chico mas, un muchacho como tantos que deambulan por las calles.

Maldigo al barrio universitario que repleta las calles de la ciudad con sus plagas de esperanzados estudiantes, es imposible dejar de tropezar con ellos, pero pese al desprecio que les profeso, siempre acabo deambulando por las calles que mas concurren, como si en el fondo quisiera tropezarme con ellos, he de ser masoquista, verlos no hace mas que traerme recuerdos torturadores, sin embargo es un dolor tan dulce, no es mas que la nostalgia del pasado.

Yo tenia 24 y el 19, oh cuan lejano parece ahora el primer día que le vi, era tan alegre, tan lleno de sueños que despreciarlo fue siempre mi entretención, en el fondo me atraía, mas eso no me impedía despreciarlo, siempre supe que el no se rendiría, siempre volvía a intentarlo, siempre de una forma diferente, siempre con mas ganas, siempre…

Hoy lamento no haberle dado una verdadera oportunidad, pero no podía, el era mi pupilo, aunque eso nunca pareció importarle, era tan alto y fuerte que mas de alguna vez cuando el resto de los alumnos no podía vernos , me arrojaba contra alguna pared, se abalanzaba sobre mi , con una pasión desbordante , me deseaba, que dulces eran aquellos arrebatos, aunque siempre breves, supongo que en el fondo mi actitud le hacia dudar, pero aunque tratara de ocultarlo y fingía indiferencia, yo vibraba por que me poseyera…

El estridente frenazo de un vehiculo, me despertó de mi ensueño, solo para transportarme al mas doloroso de mis recuerdos, la muerte, muerte sangrienta, lenta y dolorosa, como lo es sentir el peso de un automóvil sobre los débiles tejidos del cuerpo humano.

Siempre fue un idiota, le detesto por dejarse morir, en sima, por salvar a un cachorro y luego en su agonía, antes de morir, con su ultimo aliento, pregunto ¿sobrevivió?, JA idiota hasta el final, nunca supiste diferencias lo importante de lo estupido. Si sobrevivió, pero yo lo hubiera sacrificado con mis propias manos de haber podido, solo por haberlo arrebatado de mi lado, pero ya no importa, ya nada de eso importa, ya no educo jóvenes, ya no me presto para juegos de niños que sueñan con romances imposibles, ahora no me queda mas que mis recuerdos…

-¿Estas bien?- una voz me habla, aun sigo mirando el espacio vació donde el auto se detuvo
-¿Qué haces aquí?
-Estaba preocupado por ti

Le mire con desprecio, maldito Joseph, siempre me esta siguiendo, no puede dejarme 2 minutos en paz, no tengo por que soportar esto, me marcho, me paro firme y camino con pies pesados pero a buena velocidad

- Espera!!

Le miro de reojo sin detenerme

-No tengo nada que hacer aquí.


3 comentarios:

Eva dijo...

Un escrito antiguo y breve para inagurar, este blog, que se convierte en mi nuevo contenedor de relatos

Kmilo dijo...

Un amigo tuyo que se hace llamar vagabundo me dijo que leyera este post.

La verdad me gusto, son un buen par de ideas, las escribes de una manera agradable y al final quedo un pensamiento en mi cabeza supongo que mas mio que derivado de la lectura pero quisiera interpretar a tu Joseph como una personas buena, justa y que se expresa mas facilmente con su cuerpo que con palabras, un hombre sensato que valora mas la vida de los demas que la suya, aunque esto solo se note en su reflejo al salvar al cachorro.

César dijo...

Te invito a trabajar junto escribiendo..a cooperar..
No te extrañes...soy claro como el agua clara... mira mi blog..uso mi nombre completo: www.cesarsauan.blogspot.com
Acepta..avisa..sugiere...Gracias
César.