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Y ¿si le volvieran a romper el corazón, seguiría
entregándolo en bandeja?
-
Yo no lo entrego en bandeja.
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No fue eso lo que pregunte.
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Mmm… - el joven lo pensó por un momento - supongo
que si.
-
¿Por qué?
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Simplemente porque no conozco otra forma de ser
feliz.
Fue entonces cuando mire a mi
pupilo, por un momento me permití
olvidarme que ya no trataba con niños de básica y acaricie si cabeza solo un
instante antes de volverme a la pizarra continuar mi cátedra.
“quizás el mundo no está perdido del todo” pensé, incapaz de disimular una leve sonrisa en mi rostro.
